En la era de la hiperpersonalización, comprender qué impulsa realmente a nuestros clientes ya no es opcional: es el punto de partida para diseñar experiencias que dejen huella. Cada una de las etapas del customer journey está profundamente influenciada por los objetivos que tiene el cliente en ese momento. Si no los entendemos, el riesgo no es solo la desconexión, sino la irrelevancia.
Este artículo explora cómo las verdaderas metas del cliente transforman la forma de diseñar la experiencia y por qué esto tiene un impacto directo en los resultados de negocio, etapa por etapa.
¿Por qué los objetivos del cliente deben ser el inicio de todo?
Sabemos que no existen dos clientes iguales. Pero solemos olvidar que ni siquiera un mismo cliente se comporta igual cada vez que interactúa con nuestra marca. Un día puede entrar en una tienda buscando inspiración. Otro, con una urgencia que resolver. Si le ofrecemos siempre la misma experiencia, estamos ignorando su contexto y sus verdaderas prioridades.
Esto impacta en múltiples frentes: baja conversión, frustración, abandono en mitad del proceso y una fidelidad volátil.
Como apuntan Puccinelli et al. (2009), los objetivos del cliente influyen en cómo evalúa, decide y recuerda cada una de las etapas del customer journey, siendo determinantes para su satisfacción y vinculación emocional.
¿Qué entendemos por “objetivos del cliente”?
Son las metas internas que orientan su comportamiento. No se limitan a “comprar un producto”, sino que abarcan necesidades emocionales, funcionales o sociales: desde entretenerse hasta buscar validación o resolver un problema. Son dinámicas, no universales, y dependen del momento, del canal y del estado emocional.
Ignorarlas es como lanzar una campaña con los ojos vendados, especialmente cuando cada una de las etapas del customer journey exige entender con claridad el propósito de esa interacción.
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Algunos objetivos frecuentes en el customer journey
Comprender qué busca realmente el cliente es esencial para diseñar cada una de las etapas del customer journey. No hablamos solo de lo que quiere comprar, sino de lo que quiere lograr.
- Explorar y descubrir (exploración lúdica)
El cliente navega sin intención concreta, solo quiere dejarse sorprender. Busca estímulos visuales, ideas nuevas, productos inesperados. Es el tipo de visitante que disfruta más del escaparate que del carrito. Esta intención redefine la etapa de descubrimiento. - Resolver una necesidad urgente (eficiencia)
Llega con una misión clara y poco tiempo. Quiere encontrar rápido lo que necesita, sin distracciones. Valora la claridad, el orden, las respuestas inmediatas. Esta necesidad transforma las etapas iniciales del customer journey en un camino directo y resolutivo. - Ahorrar o comparar (racionalidad)
Compara precios, beneficios, condiciones. Es analítico y detallista. Necesita información transparente, comparativas claras y sentir que está tomando la mejor decisión posible. Esto afecta especialmente la etapa de consideración. - Sentirse parte de algo (socialización)
Busca conexión con otros, pertenencia a una comunidad o tribu de marca. Le importan las reseñas, las redes, los eventos o los programas de fidelización con sentido colectivo. Este objetivo se manifiesta a lo largo de varias etapas del customer journey, incluyendo la postventa. - Inspirarse y validar emociones (conexión emocional)
Compra desde lo emocional. Quiere sentirse bien, identificado, entusiasmado. Se deja llevar por la estética, las historias, la autenticidad. No solo compra un producto: busca cómo le hará sentir. Esto incide especialmente en las etapas de decisión y fidelización.
Ninguno de estos objetivos es mejor que otro. Pero todos condicionan cómo debe diseñarse cada una de las etapas del customer journey. Una marca que adapta su propuesta a estos objetivos conecta más, y mejor.
¿Cómo identificar los objetivos reales del cliente?
Pasar de los supuestos a la comprensión profunda requiere un enfoque holístico que nos permita alinear lo que ofrecemos con cada una de las etapas del customer journey:
- Segmentación conductual: no por perfil demográfico, sino por patrones de comportamiento.
- Análisis contextual y emocional: ¿qué busca el cliente en este canal, en este momento?
- Datos del journey y CRM: analítica web, feedback postinteracción, patrones de entrada y salida.
- Observación cualitativa: entrevistas, shadowing o estudios etnográficos.
Un ejemplo revelador: mientras Amazon recomienda basándose en el historial de compras, Netflix adapta cada etapa del customer journey según el contexto de uso: desde la portada hasta la selección de títulos, en función del perfil emocional estimado.
Rediseña tu customer journey desde los objetivos, no desde las fases
Deja de pensar en el journey como una línea recta. Es un sistema flexible, en el que cada etapa cambia de forma según lo que el cliente necesita lograr. El mismo punto de contacto puede requerir una experiencia completamente diferente dependiendo del objetivo en juego.
Cómo cambia cada etapa del customer journey según el objetivo:
Descubrimiento
- Explorador: valora la inspiración, las sorpresas, la estética.
- Urgente: necesita accesos rápidos, búsquedas ágiles, categorización clara.
Consideración
- Económico: compara precios, busca confianza y seguridad.
- Social: consulta opiniones, busca respaldo de la comunidad.
Decisión
- Emocional: se activa con storytelling, marca, diseño.
- Racional: exige datos, garantías, política de devoluciones clara.
Postventa y fidelización
- Recurrente: quiere agilidad, automatismos, cero fricción.
- Cazador de novedades: valora la sorpresa, lo exclusivo, sentirse “elegido”.
Cómo adaptar los puntos de contacto a los objetivos del cliente
Adaptar los puntos de contacto a los distintos objetivos permite personalizar cada una de las etapas del customer journey con coherencia y efectividad:
En tienda física
- Diseño zonificado: zonas para explorar vs. accesos directos para resolver.
- Personal capacitado para leer señales del cliente y adaptar su enfoque.
En canales digitales
- Contenido según la intención del canal de entrada.
- Personalización en tiempo real, más allá del historial: basada en contexto.
En atención al cliente
- Escucha activa para detectar el “para qué” de la llamada.
- Automatización que no sea impersonal: bots empáticos que entienden el tono, el momento y el canal.
Ejemplo: Decathlon combina pasillos abiertos para explorar con señalética clara para clientes con objetivos técnicos. Cada decisión está alineada con las etapas del customer journey.
¿Qué beneficios tiene alinear la experiencia con los objetivos reales?
Cuando comprendemos lo que el cliente quiere lograr en cada una de las etapas del customer journey —y adaptamos nuestra propuesta a ello— no solo mejoramos la experiencia: también impulsamos resultados clave para el negocio. Estos son los beneficios más relevantes:
✅ Más satisfacción: el cliente se siente comprendido
Cuando una marca responde a lo que el cliente realmente necesita en ese momento —no solo a lo que quiere vender—, se genera una sensación inmediata de comprensión y empatía. Esta satisfacción no depende solo del resultado (producto entregado), sino de cómo vivió cada etapa del customer journey. La experiencia deja de ser transaccional para convertirse en significativa.
✅ Más conversión: interactúa más y abandona menos
Un cliente que encuentra lo que busca, en el momento y canal adecuado, avanza con mayor fluidez por el journey. Si adaptamos la navegación, el contenido o la atención a su objetivo puntual (por ejemplo, inspirarse o resolver rápido), se reducen las barreras mentales y operativas. La conversión mejora porque cada etapa del customer journey está optimizada para facilitar el logro del objetivo.
✅ Menos fricción: menos dudas, menos quejas
La fricción suele aparecer cuando hay desalineación entre lo que el cliente espera y lo que recibe. Al entender su intención, anticipamos preguntas, simplificamos procesos y eliminamos obstáculos. Esto se traduce en menos esfuerzo cognitivo, menos errores y menos necesidad de recurrir a soporte o reclamaciones.
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✅ Más fidelidad emocional: por lo que vive, no solo por lo que compra
Una experiencia alineada con los objetivos del cliente genera memorabilidad. No es solo una compra más: es una vivencia positiva que refuerza el vínculo emocional con la marca. La fidelidad no surge solo de un buen producto, sino de una experiencia coherente y significativa en todas las etapas del customer journey.
✅ Mejor NPS y mayor advocacy: porque lo recomiendan con convicción
Cuando los clientes se sienten acompañados, entendidos y satisfechos, no solo vuelven: también recomiendan. El Net Promoter Score (NPS) se eleva porque las personas comparten experiencias que superan sus expectativas. La recomendación no nace del producto, sino de la conexión generada a lo largo del viaje.
Diseñar desde los objetivos del cliente no es una tendencia, es una necesidad. Cada una de las etapas del customer journey debe estar diseñada para acompañar, no solo para vender.








